Werther

“¡Ay este vacío! ¡Este terrible vacio que siento en mi alma! Muchas veces pienso, si pudiera un momento, un solo momento, un solo instante, estrecharla contra mi corazón, todo este vacío se colmaría.”

No puedo pedirle a Dios al dirigirle mis ruegos: “¡Dejamela” Y, sin embargo, hay momentos en que creo que me pertenece. Tampoco puedo rezar diciéndole: “¡Dámela!”, por que pertenece a otro. Divago, bromeo con mis dolores. Si me dejase llevar por mi impulso, habría toda una letanía de contradicciones.

Suelo decirme a mí mismo: “Tu destino es único; comparados contigo los demás hombres son felices porque nadie ha sido atormentado como tú.” Después, leo a algún poeta antiguo y me parece como  si estuviera leyendo mi propio corazón ¿Qué? ¿Me queda tanto por sufrir? ¿Hubo antes que yo un hombre tan desgraciado?

Estos son algunos fragmentos de un Libro de Desamor un tanto particular por la forma en que su Autor <Johann W. Goethe> describe “el juego que todos juegan”, entre el sufrimiento y la felicidad que solo puede causar el Amor de una Mujer.

Al principio crei que se trataba de romanticismo puro  pero para los melancolicos, dependientes y sin autoestima (como su servidor) simplemente esto es una tragedia compartida, “Porque Amores que matan, nunca mueren”

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